A raíz de estas preguntas que me hago yo a mi misma, me ha
venido a la cabeza hablar de una fobia que no muchas personas reconocen tener.
La aporofobia (del
griego ἄπορος áporos 'pobre' y φόβος fóbos 'miedo') es el miedo extremo a
la pobreza, tanto a padecerla como hacia las personas que lo son. Cuando
pensamos en Will Smith, a pocas personas creo que les produce un rechazo por su
color. Pero, si en vez de ser una persona con dinero y guapo, pensamos en un
pobre hombre que ha llegado en patera y que se gana la vida en la calle
vendiendo los típicos bolsos de marcas falsas, entonces ya la reacción es
diferente, ya ahí se pueden llegar ha escuchar hasta insultos. Creo se tiene mas fobia y se produce más rechazo a las personas extranjeras por su posición económica o status social.
Dejar claro, en primer lugar, que este concepto no alude
a un tipo de trastorno mental. Y éste es el caso de la aporofobia, que es "un
neologismo específicamente creado para definir una sensación de repulsión ante
aquella persona que es considerada diferente en alguna medida", como apunta la web especializada 'La mente es maravillosa'.
La catedrática Adela Cortina es la descubridora de este término, ella considera que "hoy en día todo lo importante tiene nombre". Como asegura, "cuando el extranjero es rico y cuando la persona de otra etnia es rica la recibimos con todo el entusiasmo”. Esto reafirma lo que comentaba anteriormente.
Los humanos tenemos miedo a lo desconocido, miedo a sufrir. Creo que es esto lo que nos hace querer alejarnos de todo ese “mundo”, para
meternos en nuestra propia burbuja donde la frase que nuestra cabeza más nos
repite es: a mi eso no me va a pasar.
Sin embargo, hay que saber que esa frase es solo una falsa seguridad que no se aproxima, ni un poco, a la realidad. Evitemos las generalizaciones y vivamos conociendo a cada persona en particular, los “buenos” y los “malos” no tienen un color ni religión predeterminada.
Sin embargo, hay que saber que esa frase es solo una falsa seguridad que no se aproxima, ni un poco, a la realidad. Evitemos las generalizaciones y vivamos conociendo a cada persona en particular, los “buenos” y los “malos” no tienen un color ni religión predeterminada.
Para terminar, os dejo un vídeo de Adela Cortina.
