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miércoles, 2 de noviembre de 2022

La depresión endógena. Cuando la tristeza viene de dentro.




Imagina que te levantas por la mañana triste, sin ganas de nada. Te vistes, vas al baño y mientras te miras en el espejo no entiendes por qué siempre tienes que sentir ese vacío y esa melancolía. No encuentras nada que te ilusiones pero aun así tienes que afrontar el día que te espera rodeado de personas que no te entienden. Creen que eres una persona solitaria y triste, que no tienes emoción por nada en la vida. Lo que no saben es que están en lo cierto pero que no puedes evitarlo porque por una gracia de la genética te ha tocado tener una depresión vital que sin ningún motivo te hace pasar por la vida en un estado vacío. Pues bien, bienvenidos a la vida de una persona con depresión endógena.

Cuando se habla de depresión, lo poco que se habla, parece que solo hay un tipo, pero no es la realidad. En este post voy a dar visibilidad a la depresión endógena. Para empezar, primero quiero plasmar la definición estándar que dice lo siguiente:

Enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.

Según las OMS << La depresión es un trastorno de salud mental común. A nivel mundial, se estima que el 5% de los adultos padecen este trastorno. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración. La depresión es una causa importante de discapacidad en todo el mundo, e incide considerablemente en la carga de morbilidad. Los efectos de la depresión pueden ser prolongados o recurrentes, y pueden menoscabar extraordinariamente la capacidad de una persona para actuar y vivir una vida gratificante.>>

La depresión endógena tiene un origen biológico, bajos niveles de serotonina, por lo que está relacionada con la heredabilidad y con una predisposición genética. Este tipo de depresión no tiene relación con algún episodio en particular. También es llamada depresión vital.

Estamos ante una depresión que tiene sintomatología adicional a la depresión conocida por todos ya que no se tienen ganas de nada, hay cero iniciativas y la persona se siente vacía sin saber el por qué. Los principales síntomas son: cambios en los patrones del sueño, tristeza, ansiedad, fatiga, falta de energía, falta de manifestación de las emociones, dolores somáticos que no pueden tratarse con fármacos.

Es común que la persona tenga un cierto retraso psicomotor y una cierta agitación interna e irritabilidad. La persona siente una gran angustia y culpabilidad porque no entienden por qué se sienten así, de por si es una de las depresiones que presenta mayor tasa de suicidio. Es una enfermedad que se agrava en las épocas de invierno y que tiene mayores recaídas que otras de las enfermedades mentales.

El tratamiento se basa en psicoterapia y medicación. Como he indicado anteriormente estas personas presentan una disminución en serotonina por lo que hay regular a los transmisores que bloquean la segregación de esta. No dejando de lado la alta tasa de abandono de tratamiento entre los pacientes.

Fuente:

https://psicologiaymente.com/

www.universidadviu.com

lunes, 31 de octubre de 2022

El duelo perinatal. No verle no le quita valor.

                                                            @mipsicologainfantil 


Podría empezar a poner ya tecnicismos, pero creo que prefiero primero poner una reflexión. Soy madre y doy gracias que no he pasado por ningún aborto, pero puedo ponerme en el lugar de esa madre que le dicen que la vida que estaba teniendo dentro de tu cuerpo ha muerto. Desde el minuto uno en el que conoces que tiene una pequeña parte de ti creciendo en tu interior, ya eres mama. Tu cabeza hace clic y nace dentro un amor y pánico tan desmesurado que muchas veces parece ilógico. 

Cuando un profesional da una noticia tan horrible como que tu cuerpo que albergaba vida ahora es muerte, debería por mínima humanidad tener un poco que decencia y empatía. Vivimos en una sociedad que lo que no se ve no tiene valor, así nos va. Si ese bebe no se ha visto, no ha existido. Si la depresión no se ve, no existe. Y así una larga lista de sucesos que pasan en nuestra cabeza que como no son tangibles no tienen el mismo valor que si te has roto una pierna por cuatro partes. 

 Cuando una mujer se queda embarazada tiene un componente hormonal muy elevado, el cuerpo está preparándose para cumplir la nueva función que se le ha otorgado. Cuando sucede la pérdida del hijo/a todo esto se vuelve una bomba de indicadores contradictorios con una lucha prolactina versus cortisol y acetilcolina. La prolactina es la encargada de la producción de leche, cuando nazca el bebe y succione le pezón se manda una señal para que se bloquee la producción de dopamina. EL cortisol es llamado la hormona del estrés se dispara y la dopamina que nos regula, disminuye con lo que el cuerpo se vuelve loco para recuperar la estabilidad. En ese momento el cuerpo se encuentra en una coctelera llena de hormonas contradictorias y emociones extremas con las que la persona no puede lidiar porque no se encuentra en plenas capacidades para utilizar, si es que tiene, las herramientas para entender que está pasando. 

Y la pregunta del millón es, ¿Está preparado el profesional para acompañar en este duro momento a los padres? Pues la respuesta es clara, NO. Solo se pueden hacer valer de la empatía, y todos sabemos que hay muchos de ellos que la perdieron por el camino. ¿Cómo es posible que en un momento tan traumático no haya una persona especializada asistiendo a las personas que acaban de perder a su bebe? 

 La sanidad pública es un regalo que tenemos en este país, pero también le queda mucho por mejorar. Dar la espalda a los problemas no los hace desaparecer, sino que los agravia haciendo que a las personas que los padecen se les sume el agraviante de sentirse solas e incomprendidas. 

 Ya para terminar, por favor, ahorrémonos las frases como “si ha pasado ha sido por algo”, “mejor no haberle visto la carita”, etc. Producen justamente lo contrario al consuelo.

Fuentes: 
www.fundacionmlc.org/ 
www.sanitas.es