Imagina que te levantas por la mañana triste, sin ganas de nada. Te vistes, vas al baño y mientras te miras en el espejo no entiendes por qué siempre tienes que sentir ese vacío y esa melancolía. No encuentras nada que te ilusiones pero aun así tienes que afrontar el día que te espera rodeado de personas que no te entienden. Creen que eres una persona solitaria y triste, que no tienes emoción por nada en la vida. Lo que no saben es que están en lo cierto pero que no puedes evitarlo porque por una gracia de la genética te ha tocado tener una depresión vital que sin ningún motivo te hace pasar por la vida en un estado vacío. Pues bien, bienvenidos a la vida de una persona con depresión endógena.
Cuando se habla de depresión, lo poco que se habla, parece que solo hay un tipo, pero no es la realidad. En este post voy a dar visibilidad a la depresión endógena. Para empezar, primero quiero plasmar la definición estándar que dice lo siguiente:
Enfermedad o trastorno mental que se caracteriza
por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de
interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.
Según las OMS <<
La depresión es un trastorno de salud mental común.
A nivel mundial, se estima que el 5% de los adultos padecen este trastorno. Se
caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en
actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede
alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y
falta de concentración. La depresión es una causa importante de discapacidad en
todo el mundo, e incide considerablemente en la carga de morbilidad. Los
efectos de la depresión pueden ser prolongados o recurrentes, y pueden
menoscabar extraordinariamente la capacidad de una persona para actuar y vivir
una vida gratificante.>>
La depresión endógena
tiene un origen biológico, bajos niveles de serotonina, por lo que está
relacionada con la heredabilidad y con una predisposición genética. Este tipo
de depresión no tiene relación con algún episodio en particular. También es llamada
depresión vital.
Estamos ante una depresión
que tiene sintomatología adicional a la depresión conocida por todos ya que no
se tienen ganas de nada, hay cero iniciativas y la persona se siente vacía sin
saber el por qué. Los principales síntomas son: cambios en los patrones del
sueño, tristeza, ansiedad, fatiga, falta de energía, falta de manifestación de
las emociones, dolores somáticos que no pueden tratarse con fármacos.
Es común que la
persona tenga un cierto retraso psicomotor y una cierta agitación interna e
irritabilidad. La persona siente una gran angustia y culpabilidad porque no
entienden por qué se sienten así, de por si es una de las depresiones que
presenta mayor tasa de suicidio. Es una enfermedad que se agrava en las épocas de
invierno y que tiene mayores recaídas que otras de las enfermedades mentales.
El tratamiento se basa
en psicoterapia y medicación. Como he indicado anteriormente estas personas
presentan una disminución en serotonina por lo que hay regular a los
transmisores que bloquean la segregación de esta. No dejando de lado la alta
tasa de abandono de tratamiento entre los pacientes.
Fuente:
www.universidadviu.com