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lunes, 31 de octubre de 2022

El duelo perinatal. No verle no le quita valor.

                                                            @mipsicologainfantil 


Podría empezar a poner ya tecnicismos, pero creo que prefiero primero poner una reflexión. Soy madre y doy gracias que no he pasado por ningún aborto, pero puedo ponerme en el lugar de esa madre que le dicen que la vida que estaba teniendo dentro de tu cuerpo ha muerto. Desde el minuto uno en el que conoces que tiene una pequeña parte de ti creciendo en tu interior, ya eres mama. Tu cabeza hace clic y nace dentro un amor y pánico tan desmesurado que muchas veces parece ilógico. 

Cuando un profesional da una noticia tan horrible como que tu cuerpo que albergaba vida ahora es muerte, debería por mínima humanidad tener un poco que decencia y empatía. Vivimos en una sociedad que lo que no se ve no tiene valor, así nos va. Si ese bebe no se ha visto, no ha existido. Si la depresión no se ve, no existe. Y así una larga lista de sucesos que pasan en nuestra cabeza que como no son tangibles no tienen el mismo valor que si te has roto una pierna por cuatro partes. 

 Cuando una mujer se queda embarazada tiene un componente hormonal muy elevado, el cuerpo está preparándose para cumplir la nueva función que se le ha otorgado. Cuando sucede la pérdida del hijo/a todo esto se vuelve una bomba de indicadores contradictorios con una lucha prolactina versus cortisol y acetilcolina. La prolactina es la encargada de la producción de leche, cuando nazca el bebe y succione le pezón se manda una señal para que se bloquee la producción de dopamina. EL cortisol es llamado la hormona del estrés se dispara y la dopamina que nos regula, disminuye con lo que el cuerpo se vuelve loco para recuperar la estabilidad. En ese momento el cuerpo se encuentra en una coctelera llena de hormonas contradictorias y emociones extremas con las que la persona no puede lidiar porque no se encuentra en plenas capacidades para utilizar, si es que tiene, las herramientas para entender que está pasando. 

Y la pregunta del millón es, ¿Está preparado el profesional para acompañar en este duro momento a los padres? Pues la respuesta es clara, NO. Solo se pueden hacer valer de la empatía, y todos sabemos que hay muchos de ellos que la perdieron por el camino. ¿Cómo es posible que en un momento tan traumático no haya una persona especializada asistiendo a las personas que acaban de perder a su bebe? 

 La sanidad pública es un regalo que tenemos en este país, pero también le queda mucho por mejorar. Dar la espalda a los problemas no los hace desaparecer, sino que los agravia haciendo que a las personas que los padecen se les sume el agraviante de sentirse solas e incomprendidas. 

 Ya para terminar, por favor, ahorrémonos las frases como “si ha pasado ha sido por algo”, “mejor no haberle visto la carita”, etc. Producen justamente lo contrario al consuelo.

Fuentes: 
www.fundacionmlc.org/ 
www.sanitas.es