Translate

lunes, 15 de junio de 2020

¿Qué es la aporofobia y qué tiene que ver con el racismo?


Siempre he tenido una duda sobre el tema de la fobia a las personas que son extranjeras, o lo que todos conocemos como racismo: ¿Se tiene, generalmente, fobia a los extranjeros?, ¿a las personas diferentes?, ¿O a las personas extranjeras que son pobres?


A raíz de estas preguntas que me hago yo a mi misma, me ha venido a la cabeza hablar de una fobia que no muchas personas reconocen tener.

La aporofobia (del griego ἄπορος áporos 'pobre' y φόβος fóbos 'miedo'​​) es el miedo extremo a la pobreza, tanto a padecerla como hacia las personas que lo son. Cuando pensamos en Will Smith, a pocas personas creo que les produce un rechazo por su color. Pero, si en vez de ser una persona con dinero y guapo, pensamos en un pobre hombre que ha llegado en patera y que se gana la vida en la calle vendiendo los típicos bolsos de marcas falsas, entonces ya la reacción es diferente, ya ahí se pueden llegar ha escuchar hasta insultos. Creo se tiene mas fobia y se produce más rechazo a las personas extranjeras por su posición económica o status social.

Dejar claro, en primer lugar, que este concepto no alude a un tipo de trastorno mental. Y éste es el caso de la aporofobia, que es "un neologismo específicamente creado para definir una sensación de repulsión ante aquella persona que es considerada diferente en alguna medida", como apunta la web especializada 'La mente es maravillosa'.

La catedrática Adela Cortina es la descubridora de este término, ella considera que "hoy en día todo lo importante tiene nombre". Como asegura, "cuando el extranjero es rico y cuando la persona de otra etnia es rica la recibimos con todo el entusiasmo”. Esto reafirma lo que comentaba anteriormente.

Los humanos tenemos miedo a lo desconocido, miedo a sufrir. Creo que es esto lo que nos hace querer alejarnos de todo ese “mundo”, para meternos en nuestra propia burbuja donde la frase que nuestra cabeza más nos repite es: a mi eso no me va a pasar.

Sin embargo, hay que saber que esa frase es solo una falsa seguridad que no se aproxima, ni un poco, a la realidad. Evitemos las generalizaciones y vivamos conociendo a cada persona en particular, los “buenos” y los “malos” no tienen un color ni religión predeterminada.

Para terminar, os dejo un vídeo de Adela Cortina.


domingo, 24 de mayo de 2020

Síndrome cabaña. Miedo a salir a la calle


En algunos lugares de España, ya están en la fase 1. Y otros estamos a punto de entrar pero, ¿nos da miedo a volver a salir? ¿sientes ansiedad o nervios a la hora de volver a hacer una vida "normal", sabiendo que el enemigo sigue ahí fuera? Si la respuesta es un sí, quiero que sepas que es lo más normal en estas situaciones. Seguro que has oído mencionar el -sindrome cabaña-.

Después de tantos días sin salir y tras haber normalizado una vida en casa, sin mucha relación social cara a cara, ahora nos toca ir volviendo poco a poco reencontrándonos con el resto de la sociedad. Pero, no para todas las personas es una noticia tan placentera. Es simplemente miedo a salir a la calle.

En un artículo del 'ABC Bienestar', el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos explica que "se siente miedo, incluso pánico o fobia por volver a salir a la calle; queremos quedarnos en casa, que es un lugar en el que nos sentimos seguros". El psicólogo comenta también que "vivimos una situación a largo plazo con el minuto a minuto, lo que genera incertidumbre.Una sensación que deriva en miedo con mucha facilidad".

Ya en otros artículos he dado relevancia a no estar informado todo el día y filtrar los datos que nos llegan, un exceso de información nos puede ir haciendo daño. La psicóloga Sheila Estevez explica que es un problema entrar en el "efecto bucle". "Debemos equilibrar la balanza para que no sea ni lo bueno ni lo malo lo que gane protagonismo, sino la objetividad para poder llevar lo mejor posible la situación a la que se refiere", sigue apuntando.

Hay que ir, poco a poco, volviendo a sacar la cabeza de nuestro cascarón. Sin prisas, cada uno a su ritmo. Como se suele decir: sin prisa pero sin pausa. Rizaldos apunta: "Cada uno tenemos nuestros tiempos, ello disminuirá la ansiedad, el estrés y la frustración, que conllevaría hacerlo sin sentirse preparado o siguiendo el ritmo de los demás...". "Nuestro acercamiento a esta nueva vida debe ser gradual, poco a poco debemos ir adaptándonos a una realidad que va de ser muy distinta a la que dejamos" concluye.

Sígueme en: https://www.facebook.com/groups/elrincondeeowynemocionylibros

domingo, 17 de mayo de 2020

'Mzungu, Operación Congo' un proyecto fascinante

Vivimos en un mundo en el que el egoísmo y pensar en nuestro propio beneficio es el motivo principal de muchas de nuestras decisiones. Soy de las personas que piensan que hay que valorarse a uno mismo y cuidarse mucho, pero eso no está enfrentado con la empatía y la responsabilidad hacia una sociedad o grupo de personas.

Ahora mismo lo estamos viendo en las calles, mientras unas personas vivimos confinadas y siguiendo las leyes (justas o no), otras personas se dedican a ser más "guays" viviendo fuera de la ley y poniéndonos en peligro a todos los demás. Porque creo que su cerebro aún no ha procesado que esta pandemia se está llevando por delante a personas con nombre y dejando a familiar destrozadas de dolor. Sigo pensando que la solución a todo esto se le llama empatía.



Una vez dicho esto, más que nada porque me apetecía soltarlo, quiero compartir con vosotros un muy buen artículo sobre un proyecto totalmente desinteresado. A muchos de nosotros seguro que se nos han ocurrido un montón de proyectos para ayudar a personas cercanas o lejanas, pero no hemos sido capaces de arrancar nuestras ideas. Pues, hay una persona que sí tuvo lo que hay que tener y después de trabajar y moldear una idea se fue al Congo. Se fue sabiendo el peligro que ello conllevaba y con la posibilidad de que no saliera como él quería, pero lo hizo y ahora hay 200 niños que estudian para conseguir un futuro mejor en un país en el que la vida es todo lo que tienen.







viernes, 1 de mayo de 2020

Seis vivencias reales de la cuarentena

Sígueme en: https://www.facebook.com/groups/elrincondeeowynemocionylibros


Este sábado finaliza el confinamiento total por la pandemia del coronavirus. El estado de alarma, decretado el 14 de marzo por el Gobierno, prohibía salir a la calle a los ciudadanos, salvo para una serie de actividades determinadas, como ir a la compra, a la farmacia. a centros sanitarios o a trabajar con la justificación necesaria. A partir del 2 de mayo se podrá salir a pasear y hacer deporte.

Por ello, esto ha supuesto que muchas personas hayan tenido que vivir casi 50 días en cuarentena, con diferentes formas de llevarla. Ahora, voy a dejaros cómo la han afrontado varios sujetos con diferentes modos de vida. 

SUJETO Nª 1

Esta primera persona ha vivido el confinamiento con su marido y sus dos hijos. "La privación de libertad me produce un sentimiento de angustia y desconcierto por lo que pueda venir", asegura al mismo tiempo que "temía que ocurriera lo mismo que en China". Lo cierto es que España ha superado las cifras del país asiático. Lo que más temía era "no poder ver a la familia ni amigos y no poder apoyarnos en momentos tan difíciles".

No tenía ninguna obligación de salir al exterior, el único hábito que ha adquirido durante el confinamiento "ha sido intentar hacer deporte todos los días dentro de casa". No ver a sus seres queridos le afecta "más de lo que podía imaginar y me produce cierta ansiedad, en algunos momentos, no poder ayudarlos". 

Por último, la convivencia la está llevando "mejor de lo que pensaba". Eso sí, reconoce que tiene preocupaciones laborales, como todo el mundo, "ya que tenemos miedo a no saber qué puede ocurrir con nuestro futuro". Por último, cree que la vuelta a la normalidad será "de forma paulatina y con muchas medidas de precaución". Y finaliza con una reflexión tajante: "Pasará mucho tiempo hasta que volvamos a llevar una vida normal". 

SUJETO Nº 2

La segunda personas vive con su madre, de 77 años y que el año pasado superó un cáncer. "Hace un mes sus doctores le suprimieron momentáneamente el tratamiento que tomaba y que era inmunodepresor, lo que me provocaba mucha ansiedad los primeros días al ir y volver del trabajo", asegura. Estar en casa le proporciona "una cierta sensación de seguridad", pero también le "frustraba y agobiaba el no poder realizar actividades físicas y quedar con amigos". 

"Me he planteado vivir la situación en periodos cortos, lo que me produce menos problemas por ver un horizonte lejano", comenta al tiempo que se considera una persona "muy social". No hacer nada le hace pensar en la situación, algo que le "agobia" bastante.

A partir del 13 de abril se reincorporó a la actividad laboral, mientras solo salía para hacer la compra, ir a la farmacia o tirar la basura". El tiempo lo pasa "jugando a la play, haciendo muchas video-llamadas y practicando ejercicio en casa". "Sufre mucho" por no ver a su pareja, pero pesa más mantener la salud. Además, no ha llevado mal el distanciamiento con ella, aunque han tenido "alguna discusión" por proteger a su madre.

En cuanto al futuro, le preocupa la vuelta al trabajo por poder exponer a su madre a un contagio y cómo será el ritmo laboral. Cree que habrá que "volver poco a poco y cambiar ciertas costumbres que tenemos de relación social". Finaliza con la frase : "Saldremos con miedo, pero será liberador dar un paseo y ver a la familia y amigos". 

SUJETO Nº 3

La tercera persona vive con su marido y una parte del confinamiento con uno de sus dos hijos, y la otra parte con los dos. Al principio se sentía "angustiada, agobiada, desanimada y desganada". Toda esta situación le parecía "subrrealista y que nunca sería tan largo y restrictivo".

No le preocupaba salir, si no fuese por no ver a familiares y amigos. No trabajaba, pero salía "a hacer la compra a los familiares, lo indispensable". Durante la cuarentena lo que más ha hecho es "ver la tele, leer y jugar más con sus hijos".

"El humor cambia, aunque al principio crees que no", reconoce. Además se siente "más irritable" y " a veces se tienen malas contestaciones por la situación". "Todas estas emociones se ven agudizadas por estar en un ERTE y no trabajando porque te preocupas por los gastos porque son casi los mismos".

Finaliza diciendo que "no se puede hacer nada porque depende de un virus que no te deja salir de casa" y cree que la vuelta a la normalidad la va a afrontar "un poco mal, con mucho miedo al trato directo con la gente y psicosis por si el virus sigue o no en el ambiente". Deja también una reflexión: "Deberíamos ir poco a poco para ir cogiendo confianza y podamos seguir con nuestras vidas".

SUJETO Nº 4

La cuarta voluntaria vive con su marido, sus hijos y una perra. Califica la situación como "rara", pero asegura "estar a gusto porque llevaba mucho tiempo sin querer ir a trabajar y estaba agobiada". No pensaba que llegaría el virus hasta España cuando lo veía en China y lo que más le preocupa es "no poder ver a las personas que más se echan de menos".

Sale solo para ir a la compra y la farmacia y solo lo hace ella porque su marido es persona de riesgo. Durante el confinamiento se ha dedicado más tiempo a ella misma y ha procurado "leer, bailar y hacer ejercicio todos los días". 

A sus seres queridos "los echa mucho de menos" y se emociona cuando ve imágenes de lo que está pasando: "Lloro cuando una canción me llega a lo más hondo", reconoce. No tiene problemas reseñables en la convivencia por la cuarentena.

Por último, cuando llegue el momento de volver a trabajar "estaré nerviosa por no saber si acercarme a las personas o no", comenta. Por último, cree que "va a costar volver a la normalidad y a unos más que a otros, pero tenemos que tener precaución". Su frase final es: "Esto nos dejará huella a todos y cada uno sentiremos un cambio dentro de nosotros".

SUJETO Nª 5

La quinta persona vive sola y reconoce que "al principio lo llevaba bien, pero con el paso de los días está siendo un poco agobiante, ya que no pensaba que duraría tanto aunque se veía venir". No le preocupa no salir, pero sí "echa de menos muchas cosas".

La única obligación que tiene para salir de casa es "ir a comprar porque no trabajo", asegura. Las actividades que hace y antes no hacía es "ejercicio y andar por la casa". No ver a los seres queridos le "afecta bastante. Sin embargo, reconoce que "las tecnologías ayudan bastante".

No tiene problemas de convivencia porque vive sola y sobre la vuelta al trabajo dice: "No pienso mucho que pasará, espero que salga todo bien". Finaliza con una reflexión sobre el futuro: "Tenemos que asimilar que no volverá a ser como antes, lo afronto con un poco de miedo y tendremos que volver a la normalidad con mucha precaución y sin besos ni abrazos, de momento". 

SUJETO Nº 6

El último sujeto vive con sus padres y dos hermanos. Al principio de la cuarentena se sentía "realmente mal, ahogado por no saber hasta cuándo iba a estar así". No esperaba que durara tanto, pero reconoce que sí creía que fuese tan restrictivo como lo está siendo.

Lo que más le preocupa de no salir es "habituarme a esto y cuando se pueda me cueste hacerlo por cualquier pensamiento", reconoce. No tiene obligaciones para salir de casa y ha 'matado' el tiempo jugando a juegos de mesa y "nada nuevo respecto otras épocas".

Le afecta "muchísimo" no ver a sus seres queridos porque sus amigos y novia "aportan un bienestar emocional que le falta". Por su parte, la convivencia "va mejor de lo que creía", apunta.

Por último, también le preocupa no saber que va a ocurrir con su futuro y la vuelta a la normalidad la va afrontar así: "Adaptándome a la nueva normalidad, poco a poco. Habrá nuevas medidas y costará aceptarlas. Imagino que será progresivo y con bastantes restricciones". Su última frase es tajante: "Puede afectar emocionalmente no poder ir a otras zonas a ver a seres queridos". 

Agradecimiento a todos los que han participado dejando su experiencia.

lunes, 20 de abril de 2020

Técnicas y ejercicios para tú salud mental



Durante la época que estamos viviendo hay que saber identificar cómo nos sentimos e intentar mantenernos lo más sanos emocionalmente que podamos, por nosotros y por las personas que conviven a nuestro alrededor.

A continuación, dejo unas herramientas muy útiles:

Identifica tus emociones: A veces no sabemos identificar lo que sentimos, parece una tarea fácil pero no lo es para nada. Hay que tomar conciencia de lo que uno siente y hay que analizarse. Cuando tenemos identificadas las emociones hay que aceptarlas y, sobre todo, es más complicado cuando van en contra de la percepción que tenemos de nosotros mismos. Una buena manera de reconocerlo como tuyo es escribiéndolo para tomar conciencia de ello. Y tener muy presente de que podemos con todo.

Activa tu humor: Esto lo utilizamos como una autoprotección, lo vemos en la cantidad de memes que estamos haciendo, que nos ayuda a poder superar toda la tristeza que nos rodea. El humor hace que aligeremos el dramatismo de la situación, no es malo ni debes de sentirte culpable. Hay que buscar el lado menos dramático.

Ánclate al presente: El ser humano intenta siempre anticiparse a los movimientos, a todo lo que nos pasa e intentar “controlar” las situaciones, pero es algo imposible. Hay que intentar anclar la mente en el momento que estamos para que no nos ponga en peligro de situaciones que aún no han pasado y que puede que ni siquiera pasen. Para esto es muy bueno el Mindfulness: trabajar la mente como trabajamos el cuerpo haciendo ejercicio.

Cuida tu lenguaje interior: La manera de cómo nos hablamos a nosotros mismos es igual de importante a cómo hablamos a los demás, hay que contarnos la realidad de afuera con cariño. Las palabras que decidamos introducir en la cabeza es lo que nos va a determinar como nos encontramos. Hay que tener cuidado de como nos hablamos y qué nos contamos, es importantísimo cuidarnos a nosotros mismos. Apunta en un papel adjetivos negativos y positivos que sientes durante el día, después intenta cambiar los negativos por unos que sean menos malos.

Siéntete orgulloso: Lo importante no es cuanto creen los demás de lo que valen las cosas, sino de su valor real. Somos personas muy valiosas y estamos siendo muy fuertes y valientes. Os dejo un pequeño cuento hindú que explica perfectamente este punto https://www.youtube.com/watch?v=68d8Zu2G2hE

Por último, me gustaría recomendaros una película que se llama: Come, ama, reza. La protagonista es Julia Roberts.


miércoles, 15 de abril de 2020

Consejo para evadirse durante horas




Quería comentaros una técnica que a mi me sirve desde que era pequeñita para evadirme de la realidad y de mi persona durante horas y horas. Hay una técnica que es para todos los gustos, puesto que da igual cuales sean tus intereses o tus inquietudes. Hay para cada tipo de persona.
Leer, simplemente leer. Da igual que tipo de libros te gustan porque los hay de todo tipo: largos, cortos, de papel, electrónicos, caros, baratos… de miles de temáticas que hacen que puedas llegar a tener miles de amigos que te cuentan sus vidas y te hacen reír, llorar o estar intrigado. Como creo que es el ejercicio que mejor me funciona a mí, voy a ir comentando todos los libros que me voy leyendo (que no son pocos… he llegado a leerme 15 libros en dos meses) por si os gustan y también si queréis comentar los que os vais leyendo vosotros en la página de Faceebok (https://www.facebook.com/groups/elrincondeeowynemocionyrisoterapia/). Sois totalmente bienvenidos.
¡Se que no llego a muchas personas, pero es algo que hago porque me gusta y me distrae bastante y si a una sola persona le vale algo de lo que escribo pues me quedo más que satisfecha!

jueves, 9 de abril de 2020

Vamos a reirnos un poco

Es necesario reírse, da igual que estemos en una pandemia mundial o simplemente en el día a día normal donde vivimos agobiados con el trabajo, la casa etc. La risa es uno de los mejores fármacos para cualquier dolor psicológico, nos permite conectar con ese positivismo y fisiológicamente hablando hace que movamos los músculos de la cara y liberemos endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Y no solo eso, si no que inhibe la producción de cortisol y dopamina que se genera con el estrés. Sabiendo esto, hay que trabajar la sonrisa siempre que se pueda, incluso la carcajada que es mucho más sana. Además hay que tener una frase marcada en la frente: 


"NUNCA SABES QUIEN SE VA A ENAMORAR DE TU SONRISA"

Os dejo un vídeo con el que, por lo menos yo, me río un buen rato.


domingo, 5 de abril de 2020

sábado, 4 de abril de 2020

Madrid, ahora sí duerme

Madrid vacía durante el coronavirus.
(FOTO: Getty Images)

Madrid, esa ciudad que nunca duerme. Madrid es ese ambiente de sus calles. Madrid es ese jolgorio entre sus edificios. Madrid son sus jóvenes llenando las discotecas. Madrid son sus restaurantes repletos de comensales. Madrid son filas y filas de gente esperando una mesa en una terraza. Madrid son sus turistas visitando sus monumentos. 

Madrid son sus parques viendo a los corredores y corredoras hacer sus primeros kilómetros con el buen tiempo. Madrid son sus familias y parejas paseando junto al estanque del Retiro. Madrid son sus chorros de gente saliendo del metro. Y Madrid es el barrio de La Latina abarrotado de las primeras mangas cortas del año. Y eso pasa en esta época.

Pero Madrid también son sus miles de trabajadores desplazándose hacia ella desde los pueblos y ciudades colindantes. Madrid son sus atascos en las entradas y salidas de la ciudad en hora punta. Madrid es Madrid por ese andar corriendo de los que la pisan. Hasta sus grandes empresarios con traje, corbata y maletín reuniéndose en las Cuatro Torres, en las Torres de Plaza de Castilla o en Nuevos Ministerios. Eso también es Madrid.

Madrid son sus manifestaciones, sus carrozas alrededor de miles de personas reivindicando la igualdad en el mes de julio. Madrid son sus aficionados al fútbol con su bufanda al cuello yendo al Bernabéu, al Metropolitano, a Vallecas… Madrid es la Plaza Mayor degustando sus bocatas de calamares. Y su chocolate con churros. Madrid es no encontrar un hueco para aparcar. Esto es Madrid. 

Madrid es cruzar un paso de cebra junto a decenas de personas a la vez. Madrid son sus cientos de planes de ocio, sus teatros y sus zonas nocturnas. La capital de España es alegría, en trasiego, son las instituciones.

Y durante este tiempo Madrid está vacía. Madrid no ríe. Madrid es el silencio. Todos sabemos que volveremos, todos sabemos que volverá. Pero mientras tanto, duele ver así a Madrid como otras tantas ciudades del mundo. Sin ruido, sin vida. Porque en estos momentos, de día y de noche, Madrid ahora sí duerme. 

¡Resistiremos, resistirá!


Firma: Álvaro González.

viernes, 3 de abril de 2020

Cómo sobrellevar el confinamiento


Hoy en día, viendo los tiempos que corren, creo que es importante o necesario saber comprender las emociones de las personas que tenemos cerca e incluso comprendernos a nosotros mismos. No es malo sentir miedo, tristeza, angustia e ira hacía la situación que estamos viviendo; es completamente normal y sano hacerlo. Lo que no debemos hacer es sumergirnos en esas emociones y dejar que se apoderen de todo lo que nos rodea.

Con esto quiero decir, que es normal estar triste pero no es sano serlo. Tener esta emoción durante un rato o un día entero no pasa nada, pues es un mecanismo del cuerpo para adaptarnos al medio que nos rodea. Llorar es reconfortante y hace que ese nudo en el estomago se vaya y soltemos toda la tensión acumulada, pero siempre con medida. Si dejamos que esa emoción se apodere de nosotros cada día, entonces si pasa a ser dañina.


La tristeza y sus desencadenantes


Empezaré definiendo la palabra tristeza como lo hace el libro de Psicología de la Emoción: Es un sentimiento negativo caracterizado por un decaimiento en el estado de ánimo habitual de la persona, que se acompaña de una reducción significativa en su nivel de actividad cognitiva y conductual, y cuya experiencia subjetiva oscila entre la congoja leve y la pena intensa propia del duelo o de la depresión”.

Uno de los desencadenantes de la tristeza es la pérdida de algo que tenía un valor preciado para la persona, en este caso, hemos perdido momentáneamente muchas cosas con gran valor: la libertad de movernos, poder ver a nuestros seres queridos, el trabajo en algunos casos y, en el peor de los escenarios, se ha perdido a un ser querido del que no nos hemos podido despedir. Hay que recalcar que normalmente estos desencadenantes van acompañados de una emoción de ira y que estos dos sentimientos juntos sin ningún tipo de control pueden ser una bomba de relojería.


Maneras de enfocar la vida


La personalidad de cada uno es una variable para tener muy en cuenta a la hora de vivir esta emoción. No es igual en una persona extrovertida que en una introvertida. Incluso no es nada parecido en una persona pesimista, ya que este tipo de personas creen que las circunstancias positivas de su vida se escapan a su control y son gracias a una causa externa y las negativas son por causa propia. Dependiendo de la forma de ser de cada uno y de la forma de ver, la situación se afrontará de una manera o de otra. Pero, y es importante eso, todos podemos llegar a aprender a modificar nuestra forma de enfocar la vida.

Todos podemos cambiar los esquemas cognitivos y reflexionar cuando creamos que las emociones nos están desbordando. El auto-control y el auto-refuerzo son dos herramientas que poseemos para mantener nuestra cabeza lo más estable posible, permitiéndonos caer y volver a levantarnos. No juzgarnos a nosotros mismos por esta caída ni dejar que los demás lo hagan. Si la tristeza viene desencadenada por una situación transitoria hay que aprender a relativizar el escenario en el que vivimos, sin agobiarnos y sabiendo que ese sentimiento es pasajero.

También me gustaría destacar que, como la mayoría de las cosas en la vida, los extremos no son buenos. No es buena la auto-compasión ni el positivismo extremo, siempre hay que buscar un equilibrio.




Todo va a salir bien.