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martes, 5 de noviembre de 2019

Valoramos más lo negativo que lo positivo ¡Cambia el chip!



Puedo decir que soy bastante fan de las canciones de Melendi. El otro día no se por qué, me llamó la atención esta frase: "Me enseñaste que el color del traje que se visten los días, lo elige siempre la pena si no buscas la alegría".

Si nos paramos a pensar un momento, tiene todo el sentido del mundo. Las personas somos arrastradas por la tristeza. Es como que centrarnos en las cosas malas es más cómodo y no hay que esforzarse en ello. ¡Qué paradoja!  

Nos es más sencillo nadar hacía lo negativo que ir hacía lo positivo, como si la corriente fuese ir hacia el “lado oscuro” y la orilla de la felicidad estuviera al otro lado de las corrientes en contra. Mira que somos complicados.

Nuestra tendencia es detectar riesgos para sobrevivir, la felicidad no es la prioridad de nuestra cabeza. Por este motivo, tenemos que día a día buscar las causas que nos hacen felices porque nuestra cabeza por si sola no lo va ha hacer. "Su inclinación hacia la negatividad hace que para nosotros sea normal valorar más lo negativo que lo positivo y de esa forma lo malo se presenta con más fuerza y poder que lo bueno"aseguró en diálogo con Infobae la escritora y psicóloga Celia Antonini, que también  apuntó que "si tomamos en cuenta esta inclinación natural de nuestro cerebro y a eso le agregamos que no somos educados para ser felices ni para promover las emociones positivas, entenderemos por qué se nos dificulta tanto alcanzar el bienestar".

Con esta información, podemos deducir que ser positivo es cuestión de luchar con nuestra preciosa cabecita para que descanse de buscar riesgos y también se centre en vivir y no sólo en sobrevivir.
La verdad que la teoría está bastante bien, pero hay que hacerlo. Ahí es donde está la cuestión. 

Sé por experiencia propia que dejar de pensar en todo lo malo que podría llegar a pasar para estar preparado y que los golpes no duelan tanto es difícil. Pero nadie dijo que vivir feliz fuera fácil, ¿no?¡Animo en ponerlo en práctica!

martes, 13 de agosto de 2019

Siéntete libre de tener miedo



Continuando con los temas de las anteriores entradas en el blog, hay seis emociones denominadas primarias: alegría, sorpresa, ira, tristeza, asco y miedo. Si habéis visto la película de 'Inside out' seguramente reconozcáis la mayoría de estos personajes, aunque creo recordar que sorpresa no forma parte del reparto. Ya, así como recomendación, os animo a que la veáis porque hace un enfoque súperbueno para entender de una forma sencilla muchos aspectos de nuestro complejo cerebro.

En esta entrada me gustaría contaros curiosidades y daros información sobre esa emoción con una connotación tan mala que es el miedo.

“Todas las emociones son positivas, hay que sentirlas con libertad sin reprimirlas ni tratar de controlarlas.”

El miedo está considerado en la mayoría de las culturas (no diré todas que generalizar nunca me ha gustado) una emoción negativa y desagradable por hacernos tener sensaciones de malestar e incomodidad. También es una emoción que nos hace mantenernos en un estado pasivo, ya que nos hace huir de la situación.

Si imaginamos una vida sin miedos vamos a ver que tenemos un problema grande porque esta emoción tan horrible es la que nos hace sobrevivir. Si una persona no tuviera miedo a morir quemado, se metería en una hoguera. O si hay una persona con una pistola, el miedo es el que hace que salgamos corriendo y no nos quedemos ahí mirando tranquilamente. Esta emoción no solo nos hace alejarnos del peligro físico sino también del peligro psicológico.

“El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados.”

Como todo en esta vida, en exceso es malo. Pues con el miedo pasa lo mismo. El problema empieza cuando la emoción es disfuncional, cuando no hacer algo por tener miedo es peor que haberlo hecho. Pondré un ejemplo más visual: soy una persona que me encantaría viajar por el mundo y ver todos y cada uno de los rincones, pero tengo mucho miedo a ir en avión porque es un sitio cerrado (tengo claustrofobia). Este miedo lo único que hace es limitar mis deseos de viajar.

Y de aquí pasamos a las fobias, pero esto es otro tema que ya hablaré más delante de ello.

Me gustaría que entendierais que tener miedo no es malo, no es de personas débiles sino de inteligentes, sin el miedo no podríamos sobrevivir. Pero, también es importante saber que el miedo no puede paralizarnos ni agobiarnos porque entonces es cuando deja de ser beneficioso y se convierte en un problema. La línea que hay entre un miedo racional y lógico a un miedo nocivo es muy fina y una de las maneras para saber si es un miedo es limitador es analizándonos nosotros mismos y la situación con tranquilidad.


domingo, 11 de agosto de 2019

Alexitimia, personas que no tienen emociones



Imaginaros vivir en un entorno en el que no entendeis las emociones de las personas, no sabéis por qué son tan emocionales, por qué se dicen "te quiero" y "perdón". Pero no solo eso, tampoco entiendes cómo te sientes tu, no sabes identificar las emociones que tienes y es frustrante. Pues bien una vez os he puesto en contexto, paso a explicaros qué es lo que le pasa a una persona así ¡Bienvenidos!

La descripción técnica es desorden neurológico que provoca la incapacidad para poder controlar y reconocer las propias emociones y, en consecuencia, imposibilita la expresión emocional de la persona que sufre esta afectación”.
No todas las personas que la padecen tienen el mismo grado, según los expertos hay dos tipos: por un lado tenemos la de primer grado, que es producida por una lesión cerebral y es la más grave de los dos niveles que hay, ya que la mayoría de las veces estas lesiones son irreparables.
Por otro lado, el segundo grado es producido por un trauma emocional sufrido o por un mal aprendizaje emocional. Este grado puede tratarse mejor ya que con ayuda de una profesional se puede mejorar bastante y es importante mencionar que este trastorno convive con otras psicopatologías como la depresión, el autismo o la esquizofrenia. Esta coexistencia hace que la recuperación del paciente sea compleja.
Hay que tener en cuenta que los síntomas de la Alexitimia la pueden tener enfermos de Parkinson y en un 85% de los casos las personas que padecen autismo.
Los síntomas principales son:
  • Dificultad a la hora de reconocer, utilizar e incluso verbalizar las emociones.
  • Problemas para localizar las sensaciones del propio cuerpo.
  • Se utiliza la acción para afronta situaciones conflictivas.
  • Pocos movimientos corporales, la comunicación preverbal es bastante rígida.
  • La capacidad de vivir fantasías o tener imaginación es limitada.
  • Poca o nula empatía, ya que no entienden las emociones de los demás. Personas más frías y distantes que cualquier individuo sin este trastorno.
Del mismo modo que la enfermedad es compleja, el tratamiento también lo es. Si hiciéramos un tratamiento dirigido a que el paciente se enfoque en la autoconciencia puede que sea contraproducente. Este método puede causar que el individuo se frustre y sienta angustia al enfocarse en la incapacidad que tiene de no entender sus emociones. Siempre es mejor enfocar un tratamiento en darle estrategias y herramientas para que sobreviva en el entorno. Siempre hay que tener en cuenta que el tratamiento siempre será más efectivo en alextimia de grado secundario por razones obvias.
Sobre los medicamentos, no hay ninguno que sea milagroso. Pero en algunos pacientes que pueden padecer depresión han funcionado los antidepresivos, a parte de la enfermedad.
Como en la mayoría de los trastornos, el principal problema es que la persona reconozca lo que le pasa y acuda a un especialista a buscar ayuda. Hay que matizar que actualmente no está muy reconocido este trastorno y es complicado encontrar buenos terapeutas que sepan tratarlo.
Como conclusión, me gustaría enfatizar en que es primordial pararnos a pensar en uno mismo y conocernos lo mejor posible para identificar los puntos débiles que hay que trabajar.

miércoles, 7 de agosto de 2019

¿Qué es una emoción?



Emoción es un término que utilizamos en el día a día, pero ¿qué es una emoción? ¿por qué tenemos emociones? Pues si sigues leyendo puede que te aclare un poco las ideas.

La emoción principalmente está en nuestras vidas para que podamos sobrevivir. La supervivencia depende de que tengamos emociones, nos prepara para adaptarnos al entorno en el que tenemos que vivir cada día y para responder a este entorno. Es importante saber que una emoción no se puede ver, hay que deducirla de los efectos que produce y de las consecuencias que tiene sobre el comportamiento de una persona. Tengamos en cuenta que las emociones pueden ser producidas por estímulos externos, como situaciones que vivimos en nuestro día, o internos, como pensamientos o incluso cuando imaginamos situaciones que no son reales. Si por ejemplo estamos pensando en un problema que nos puede surgir en un futuro, las emociones negativas se nos pueden presentar aun no siendo todavía real el problema.

Es importante tener en cuenta que no todas las emociones son producidas por una situación real, sobre todo, las negativas. Si emocionalmente nos sentimos con miedo a una situación, hay que pararse a valorar si ese miedo es fundado por una situación peligrosa o si simplemente nuestra imaginación nos está jugando una mala pasada.

El cerebro es un universo lleno de misterios y de maravillas. Una de estas es la amígdala, que es la estructura cerebral implicada en procesar la información emocional que recibimos. Esta parte del cerebro actúa como un sistema rápido que nos alerta y nos permite responder rápidamente y eficaz ante cualquier amenaza.
Hay una enfermedad que a mí me parece fascinante (siempre siendo consciente que para quien la padece es horrible, pero me refiero científicamente hablando) llamada Alextemía que tiene dos grados: el primario, caracterizado por daño en las zonas del cerebro encargado de las emociones, y el secundario, como consecuencia a un trauma grave o por un desorden en el aprendizaje emocional. De esta enfermedad hablaré en el siguiente post.
Lo más importante de este artículo es intentar explicar, de una manera sencilla, que las emociones son importantísimas para tener una buena calidad de vida y que si sabemos identificarlas nos ahorraremos “comernos la cabeza” por situaciones y/o personas que no merecen la pena.

La obesidad infantil está ligada a la depresión y la baja autoestima


Siempre decimos que el físico no es importante y que la belleza está en el interior, pero una cosa es como deberían de ser las cosas y otra como es la realidad social en la que vivimos. Un artículo que he leído dice que “la obesidad infantil está ligada a la depresión y la baja autoestima”. En un mundo ideal esto no tendría ningún sentido. ¿Soy una persona diferente siendo gordo o delgado? No, pero las cosas son así.

Una persona adulta, simplemente por tener unos kilos de más, puede tener un autoestima bajo porque no se acepta y no tiene la inteligencia emocional suficiente para hacerse valer tal y como es. Si esto sucede en una persona madura, ¿cómo esperamos que actúe un niño, dando por hecho que sus recursos emocionales son mucho menores?

A parte de luchar contra la obesidad para que no haya un problema de salud mayor, habría que enseñar a los niños a aceptarse como son, ser una persona feliz con su aspecto y a luchar contra los otros individuos que quieran atacarle. Si les damos herramientas para actuar ante situaciones en las que se sientan amenazados, harán que durante toda su vida puedan afrontar todo tipo de momentos y salir victoriosos.

Solo te pueden hacer daño si les das el poder para que lo hagan. ¿Creéis que es así?
Yo considero que sí.