Puedo decir que soy bastante fan de las
canciones de Melendi. El otro día no se por qué, me llamó la atención esta
frase: "Me enseñaste que el color del traje que se visten los días, lo elige
siempre la pena si no buscas la alegría".
Si nos paramos a pensar un momento, tiene
todo el sentido del mundo. Las personas somos arrastradas por la tristeza. Es
como que centrarnos en las cosas malas es más cómodo y no hay que esforzarse en
ello. ¡Qué paradoja!
Nos es más sencillo nadar hacía lo negativo que ir hacía lo positivo, como si la corriente fuese ir hacia el “lado oscuro” y la orilla de la felicidad estuviera al otro lado de las corrientes en contra. Mira que somos complicados.
Nos es más sencillo nadar hacía lo negativo que ir hacía lo positivo, como si la corriente fuese ir hacia el “lado oscuro” y la orilla de la felicidad estuviera al otro lado de las corrientes en contra. Mira que somos complicados.
Nuestra tendencia es detectar riesgos para
sobrevivir, la felicidad no es la prioridad de nuestra cabeza. Por este motivo, tenemos que día a día buscar las causas que nos hacen felices porque nuestra
cabeza por si sola no lo va ha hacer. "Su inclinación hacia la negatividad
hace que para nosotros sea normal valorar más lo negativo que lo positivo y de
esa forma lo malo se presenta con más fuerza y poder que lo bueno", aseguró en diálogo con Infobae la escritora y psicóloga Celia Antonini, que también apuntó que "si
tomamos en cuenta esta inclinación natural de nuestro cerebro y a eso le
agregamos que no somos educados para ser felices ni para promover las emociones
positivas, entenderemos por qué se nos dificulta tanto alcanzar el
bienestar".
Con esta información, podemos deducir que ser
positivo es cuestión de luchar con nuestra preciosa cabecita para que descanse
de buscar riesgos y también se centre en vivir y no sólo en sobrevivir.
La verdad que la teoría está bastante bien, pero hay que hacerlo. Ahí es donde está la cuestión.
Sé por experiencia propia que dejar de pensar en todo lo malo que podría llegar a pasar para estar preparado y que los golpes no duelan tanto es difícil. Pero nadie dijo que vivir feliz fuera fácil, ¿no?¡Animo en ponerlo en práctica!
Sé por experiencia propia que dejar de pensar en todo lo malo que podría llegar a pasar para estar preparado y que los golpes no duelan tanto es difícil. Pero nadie dijo que vivir feliz fuera fácil, ¿no?¡Animo en ponerlo en práctica!
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