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miércoles, 1 de febrero de 2017

¿La empatía puede ayudar a disminuir el bullying?



Representación de un niño sufriendo bullying.
(FOTO: codigotlaxcala.com).

El Bullying, esa palabra que no para de escucharse en los medios de comunicación, en algunos ámbitos familiares y en general en nuestra sociedad actual. La violencia de algunos jóvenes sobre otros siempre ha sido un problema, pero, ¿ahora es más grave? O simplemente estamos más concienciados, podría ser.


La empatía es una de las soluciones que dan muchos psicólogos para erradicar el acoso escolar en los centros educativos, pero, ¿qué es la empatía? Cuando una persona empatiza con otra quiere decir que se pone en el lugar de ella para no ofenderla ni herirla ya que comprende en qué situación se encuentra y cuáles son sus sentimientos. Hay varias formas de definirla pero, a mi parecer, (Stein, 1916) lo hacía de una forma muy comprensible. Os la dejo a continuación a ver que os parece: "La empatía es un acto del conocimiento que no se confunde ni con la memoria, ni con la imaginación, ni con la percepción externa, aunque tiene que ver con ellas. En el proceso empático intervienen, a su juicio, tres momentos: el primero, es la percepción de la situación del otro, de su vivencia; el segundo, consiste en la interiorización de su vivencia y el tercer momento, se produce cuando esa vivencia ajena que he percibido en el otro se percibe como propia. Estos tres momentos se dan casi simultáneamente, pero en el orden conceptual es fundamental distinguirlos. La empatía requiere de estos tres momentos, de tal modo que la finalidad del proceso no tiene por objeto el conocimiento del otro, sino la comprensión del otro".


Creo que para poder atajar el problema desde un inicio deberíamos centrarnos en los niños más pequeños para educarlos en un respeto hacia los demás, aunque sean personas "diferentes" a ellos. Los pequeños tienen como referente a sus adultos más cercanos para saber cómo comportarse en diferentes situaciones de la vida cotidiana, pongamos un ejemplo: Un niño va con su padre con el coche, por un despiste de otro conductor se dan un golpe (el conductor del coche contrario es de raza negra). El padre tendría varias opciones de comportamiento: por un lado, sale del coche y al ver que es una persona "diferente" a su parecer decide propinarle insultos del tipo "negro de mierda, ¿en tu país no hay coches?"; por otro lado, puede decidir salir del coche y ver que es una persona exactamente igual que él y ver que se puede equivocar.


En este ejemplo, no olvidemos que su hijo se encuentra con él. En el primer caso, puede provocar que el niño crea que es superior a otras personas y en su vida cotidiana adoptará el camino de la violencia hacia el contrario sin ni siquiera intentar ponerse en su lugar y darle el beneficio de la duda. Si valoramos la segunda situación, la educación que le estamos dando al menor es mucho más positiva y verá que todas las personas merecemos el mismo respeto.

La educación es el mayor valor que nos pueden dejar como herencia nuestros familiares. Cuando un niño lo formamos en unos valores de respeto, de no violencia hacia cualquier otro ser humano y de empatizar positivamente hacia la vida en general, evitaremos que otra persona sufra su ira y crearemos una persona que aportará a la sociedad y no restará.

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